septiembre 14, 2011

Inacción; arma de la destrucción masiva

Lo más facil es hacer nada. Dedicarse a la quietud y dejar que el transcurso de lo que llamamos naturaleza haga su parte, actue y se lleve las facultades corporales abandonándonos a la muerte. Lo más facil sería recurrir a un empleo rutinario, sea este en un salón de clase conformista, sea este abriendo la puerta de un edificio y diciendo "Buenas ¿a la orden?" un empleo sencillo, sin mucho que pensar, sin mucho esfuerzo. Algunos profesores, algunos digo, tanto de la educación básica o media (muchos más de lo que se cree) y en la superior, se acostumbran al esquema que determina cada institución para anquilosarse, gracias a buen sueldo, y esperar gentilmente con alguno que otro sobresalto su anhelada pensión que dependiendo de la edad de ingreso a la empresa en cuestión -porque las instituciones educativas hoy día son una empresa y los estudiantes usuarios- se demora un poco más o menos años. Esta dinámica es la propia de un empleo rutinario por más que usted se dedique a formar las futuras generaciones que por lo menos en la educación oficial, la que más mueve jovenes en el país, se dedica al acoplamiento de estos a la sociedad, mas no de brindar los mecanismos para que los mismos transformen la sociedad. ¿Es porque esta función está determinada a los estudiantes bien educados de las instituciones privadas?. Muchos de los profesores de la educación básica y media se han conformado con sus emulos y con una preocupación real pero no con un compromiso tal, afrontan el desmoronamiento de la memoria colectiva cuyo resguardo es la identidad cultural.
Algunos estudiantes, los oficiales, que logran ingresar a la educación superior, oficial también, son concientes por la misma situación que los rodea, y mientras unos movilizan su pensamiento por el cambio y la transformación, otros, apenas logran sobrevivir en un mundo que se extendió más allá de sus comunas, sus barrios y por la falta de formación y comprensión de la realidad apenas si pueden integrarse a un medio que no conoce el invento de la piedad.




Algunos estudiantes de la educación superior oficial, aún no comprenden que lo importante de las manifestaciones y las marchas en pro de la defensa de la misma, es el murmullo de una voz que se acumula para refrendarse en el momento justo, marchas que son necesarias así al parecer no se logre nada con caminar un día, asolearse, parar el tráfico y terminar cansado después de media jornada. Por eso lo más facil es no hacer nada -o hacer nada, no se como se diga correctamente- quedarse en casa o jugando a que los problemas no son nuestros así estudiemos y difrutemos por un lugar que si no se cuida va a dejar de pertenecer a la misma identidad. No se trata de participar para tomarse fotos y publicarlas como una actividad más en las redes sociales que como si no fuera de público conocimiento, son dominadas por el mismo sistema contra el que se participa y se tienen múltiples reparos.
El llamado es contra la inacción, contra el olvido, contra la falta de carácter para mantener la palabra de los que deciden por la población, los mismos que cada elección citan reuniones en los barrios para conseguir mediante discretas dádivas, los votos necesarios que los mantendran estables a perpetuidad. !Que viva el gamonalismo¡ !Que viva la quietud frente al mundo que nos devora¡ !viva, viva, viva¡

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