
AUTOPSICOGRAFÍA
El poeta es un fingidor.
Finge tan completamente
Que hasta finge que es dolor
El dolor que de veras siente.
Y quienes leen lo que escribe,
Sienten, en el dolor leído,
No los dos que el poeta vive
Sino aquél que no han tenido.
Y así va por su camino,
Distrayendo a la razón,
Ese tren sin real destino
Que se llama corazón.
Fernando Antonio Nogueira Pessoa
Persona como Pessoa, silencio frente a la aurora. Conciencia solitaria pensada como fenómeno, relente de la cultura avasallante que abarca los espacios mas ínfimos del individuo, individuo que son dos, individualidad compartida, tumba solitaria de la que poco se puede saber, eregida como morada de la reflexión de un hombre que a su vez era muchos hombres todos entrelazados por la comunión de su mismidad. Agolpado, aturdido por el traqueteo constante de las rocas sobre los tejados de barro y zinc, desde los puertos donde el mar se ofrece como delirio de los soñadores, sus pasos trajinaban anclas y dudas de la sombra misma, sombra que llega como la existencia y se decanta sobre cada manosucia posible que logre saber que es, que ella es.
Y sin más, sin saber que se es, ni que es el es, no pudo el cielo contener lo que era su ser. Muchos hombres, diferentes seres, multiplicidades del yo, vanalidades del yo. Vida convulsaexcitadaalteradaagitadacrispadaconmocionadatemblorosatrémulafrenética definida como la univocidad de la multiplicidad que finge que es, sin saber que es.
"Absorto e incierto/y sin conocer,/floto en el mar muerto/de mi propio ser./Me siento pesar/porque agua me siento.../Te veo oscilar,/vida-descontento.../De velas privado.../La quilla virada.../El cielo estrellado/frío como espada./Soy cielo y soy viento.../Soy barco y soy mar.../Que no soy yo siento.../Lo quiero ignorar."
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