En las noches la muerte me persigue.
Su hálito está más cerca que mis propios estertores. Me ahoga. Sofoca. Embriaga. Y no hay solución alguna, todo es tan cercano y real que siento la muerte que muerte es para mi viniendo como galopantes aguas desbordadas que me inundan y me acogen en su lecho de miles y silenciosas palabras.
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